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SOBRE LAS VÍCTIMAS

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Hemos puesto a las víctimas y sus derechos en el centro de las conversaciones de paz. Y son ellas las que cada día nos dan lecciones de reconciliación. Por ellas, trabajamos para garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

¡Cuánto daño nos ha hecho la guerra! ¡Cuántas vidas truncadas!¡cuántas familias separadas! ¡Cuántas lágrimas! ¡Cuánto dolor! Han sido 50, 60 años, en que colombianos han matado a colombianos. Los han desplazado, los han torturado, por imponer unas ideas, por robar unas tierras, por el absurdo espiral de la violencia y la venganza. La paz es el mayor compromiso que podemos ofrecer a nuestras víctimas. Por supuesto, la reparación; por supuesto, la justicia; por supuesto, la verdad.

La verdad, uno se queda sin palabras. Cómo faltan las palabras, cómo nos duele el corazón, cuando escuchamos las historias de tantas víctimas, de tantos colombianos que han perdido algo, que tienen tanto que lamentar. Yo no quiero seguir oyendo ese tipo de testimonios. Esto no puede, ni debe seguir pasando. Por eso queremos el fin del conflicto y si lo podemos lograr por el diálogo, ¡es imperativo intentarlo!

Las víctimas en nuestro país no son colombianos de segunda, sino colombianos con todos sus derechos, que han sufrido mucho y que tienen mucho también que aportarle a la sociedad. ¿Quién nos va a enseñar a perdonar, quién tiene la autoridad moral para hablar de reconciliación, si no son ustedes las víctimas? ¿Quién nos va a recordar lo que pasó, para que no se pierda la memoria, para que nunca se repita la historia? ¿Quién, si no son ustedes? ¿Quién nos va a enseñar el coraje de levantarse, cuando uno se cae después de haber recibido tantos golpes, si no son ustedes?

Como sociedad, debemos aprender de su valentía, de su capacidad para perdonar y volver a levantarse. ¡Qué lecciones las que nos dan cuando retornan a su tierra, esa en la que perdieron a los suyos de las maneras más terribles, pero que, al fin y al cabo, vieron nacer a sus hijos! Estoy haciendo hasta lo imposible por que puedan volver, por que puedan reiniciar una nueva vida allí donde más lo quieren. Nunca será igual, lo sé y lo entiendo, pero no dejo de sorprenderme de lo mucho que me enseñan ustedes, las víctimas de esta guerra agotadora, sobre el deseo de vivir. Serán ustedes nuestros mayores maestros de la compasión y de la bondad. Serán ustedes quienes nos enseñen a construir este nuevo país en el que todos queremos vivir.