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SOBRE LA EQUIDAD

Bogotá Volver

Uno de los mayores sueños que tengo en la vida es lograr una Colombia en paz, pero también equitativa, donde todos los niños accedan a una educación de calidad, donde la tecnología llegue a todas las regiones y donde cada familia tenga una vivienda digna. ¡Cada día trabajo para lograrlo!

Cuando garantizamos la educación gratuita a todos los niños y jóvenes de los colegios públicos, construimos un país más justo, más equitativo.

Cuando entregamos casas gratis a familias que nunca habían soñado con un techo propio, que no tenían acceso al sistema financiero, construimos un país más justo, más equitativo.

Cuando llevamos internet, tabletas y computadores a los rincones más lejanos de nuestra patria, para que sus estudiantes tengan las mismas oportunidades que cualquiera en Nueva York o París o Singapur, construimos un país más justo, más equitativo.

Pero también quiero detenerme en lo que lo que debería ser un propósito nacional: ser un país más bondadoso.¡Qué importante la bondad! ¡Qué importante la generosidad! ¡Qué importante ese sentimiento que nos permite querer a los demás, reconciliarnos, perdonar y convivir en paz! Ahora que buscamos la paz, ahora que avanzamos con pasos concretos hacia ella, con qué tristeza escucho tantas expresiones de odio, deseos de venganza, de retaliación, que prefieren la opción de la guerra a la de la reconciliación.

Hoy tenemos que entender que la verdadera paz no se construye sobre las cenizas de la muerte, sobre las heridas de la confrontación, sobre la sangre de los caídos. No.

La verdadera paz, la que dura, la que es definitiva, se construye sobre la transformación de los corazones.
Se construye sobre la decisión de buscar consensos donde solo había diferencias, de buscar unión donde solo había división, de tolerar y de comprender que somos distintos y que podemos vivir juntos sin matarnos por nuestras ideas.

Yo también —al igual que todos los colombianos— tengo un sueño.

Yo tengo el sueño de vivir en una nación en la que nadie imponga sus ideas con la violencia; una nación en la que todos convivamos con armonía y tolerancia, respetando y valorando nuestras diferencias.

Yo tengo el sueño de cerrar cada día más las brechas que separan al campo de la ciudad, a los más pobres de los más ricos, para que todos —comenzando por nuestros niños— gocen de las mismas oportunidades.

Yo tengo el sueño de construir un país más justo, más moderno y más seguro; un país donde la prosperidad se reparta con equidad.

Yo tengo el sueño de que en nuestro suelo a nadie se discrimine, ¡jamás!, por sus creencias, por su raza o por su condición.

Yo también tengo un sueño, que es la base para alcanzar los demás: ¡EL SUEÑO DE UNA COLOMBIA EN PAZ!