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SOBRE LA LECTURA

Bogotá Volver

La lectura como un ejercicio que nos libera, a eso le he apostado, en eso he puesto mis votos de confianza para educar mejores seres humanos. Por eso me parece que en las escuelas los mejores maestros son aquellos que le conceden a esta actividad su justo encanto y trascendencia.

“Los libros nos ayudan a derrotar los prejuicios racistas, étnicos, religiosos e ideológicos entre los pueblos y las personas, y a descubrir que, por encima o por debajo de las fronteras regionales y nacionales, somos iguales en el fondo, que los `otros´ somos en verdad `nosotros` mismos". Mario Vargas Llosa.

Eso son los libros: instrumentos, ante todo, de libertad. Para que todos tengamos el derecho de decir lo que pensamos, de ser lo que somos, de amar a quienes amamos, sin que nada ni nadie nos imponga las mordazas del miedo o la censura. Y en esas batallas –en esa cruzada– siempre están los libros. Porque leer nos hace libres… Leer libera.

Pocos lo han explicado de forma tan certera como Mario Vargas Llosa, en su inolvidable discurso de aceptación del Nobel, cuando afirmó, con hermosa simplicidad, que aprender a leer fue la cosa más importante que le pasó en la vida.

Y si leer libera, si la lectura es la puerta de los sueños y la imaginación, nunca –jamás– debiera considerarse una obligación, una aburridora tarea para los estudiantes.

Gabo lo resumió muy bien en su 'Manual para ser Niño':

“Por todas partes me encuentro con profesionales escaldados por los libros que les obligaron a leer en el colegio con el mismo placer con que se tomaban el aceite de ricino. (…) Es este método de enseñanza –y no tanto la televisión y los malos libros– lo que está acabando con el hábito de lectura”.