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MI IDEOLOGÍA

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Un poco de mis ideas sobre la forma de hacer política para un nuevo país que está ad portas de la paz. Por eso defiendo el diálogo, la diversidad y la concertación. En general simpatizo con el extremo centro, de ahí, todo lo que se desprenda.

Alguna vez dije en una entrevista que era “extremista”… del extremo centro. Y como buen centrista comparto algunas posiciones de la derecha moderada (énfasis en seguridad, amigable con la inversión privada y extranjera, respetuoso de la propiedad privada) y con la izquierda moderada (prelación de programas sociales para cerrar brechas y mejorar la equidad, reivindicación de las víctimas y las minorías, tolerancia y libertad de expresión).

No soy un reaccionario, tampoco un revolucionario. Soy un prágmático que entiende –y lo repito muchas veces– que “lo ideal es enemigo de lo bueno” y que las verdaderas revoluciones se hacen poco a poco, a base de reformas pausadas y bien pensadas. Por eso nuestro gobierno –lo he dicho varias veces– quiere ser un gobierno reformador.

También agregaría que nuestro gobierno quiere ser un gobierno que obre dentro de la legalidad, que se ajuste a ella en todo momento, y que jamás pretenda estar por encima del derecho.

Por otro lado, no abandono mis principios liberales, y los reivindico como su ideología originaria, independientemente de que milite en el Partido de la U. Pertenezco al Partido de la U –que fundé y que representa mi filosofía de la Tercera Vía– pero siempre he estado inspirado por las ideas liberales que, a su vez, tienen su origen y su norte, su alfa y su omega, en un valor fundamental: la libertad.

Estoy convencido, además, de que la manera de apropiarnos de la Tercera Vía en la administración será a través de los principios del buen gobierno, que representan la eficacia, la eficiencia, la transparencia y la rendición de cuentas.

Defiendo por sobre todas las cosas los valores de la tolerancia, el respeto a la diversidad, el diálogo y la concertación. Como hombre de diálogo y concertación, siempre recuerdo que esto lo aprendí de la década en la que trabajé con el gremio cafetero, donde todas las decisiones se conciertan.
Y en cuanto al tema de la seguridad y la determinación mi inspiración es churchill, en el manejo político y del Estado es Franklin D. roosevelt, y en la paz, Mandela.

Soy consciente de que comunicar las posiciones de centro es difícil. Es más fácil suscitar pasiones y adeptos con posiciones radicales y extremas. Pero es más responsable obrar con moderación, paciencia y visión de largo plazo. Por eso más que seguidores, tengo simpatizantes. Porque el centro –si bien es la postura apropiada para un país que quiere abandonar la violencia y la polarización– no genera fanatismos. Y eso es justamente lo que necesita Colombia en este momento para crear el Nuevo País que se sueña.