En familia decidimos donar premio del Nobel a las víctimas

Este es un homenaje a todos los que han padecido el conflicto armado.


El Nobel de Paz es de todos los colombianos, sobre todo de quienes sufrieron esta guerra, porque son ellos el motor que impulsa los deseos de no repetición, de un país en paz. Por eso, con mi familia decidimos donar el dinero del premio a las víctimas. 

Nobel de Paz: honrosa distinción en honor a las víctimas

Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos.


Este premio es de todos los colombianos, en especial de las millones de víctimas que ha dejado este conflicto. Es un tributo a todas aquellas personas que tanto han contribuido a que estemos a punto de lograr esa paz tan anhelada. Los invito a todos a que unamos nuestras fuerzas, nuestras mentes y nuestros corazones en este gran propósito nacional para que así todos ganemos el más importante premio: la paz de Colombia.

Este Premio Nobel es de Colombia. ¡La paz es posible!

Agradezco este cálido homenaje de los funcionarios públicos en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño.


Este honroso reconocimiento –el Premio Nobel de Paz- es también un tributo a todas aquellas personas que han contribuido a que estemos a punto de lograr esa paz tan anhelada, a los negociadores de ambas partes, y a tantas otras personas e instituciones que nos han apoyado en este proceso. 

Comprometidos con los damnificados que dejó Matthew

El paso de este huracán por Colombia afortunadamente no dejó víctimas ni desaparecidos. Entregamos ayudas.


Familias afectadas por huracán Matthew no están solas. En visita al municipio de Algarrobo, en Magdalena, entregamos ayudas y reiteramos nuestro compromiso con los 18 mil damnificados, en quienes estamos destinando 8 mil millones de pesos. 

Renace la Plaza de Bolívar como el escenario de la paz

Miles de ciudadanos se reúnen en la Plaza de Bolívar para manifestar su apoyo a la paz.


No seremos inferiores al momento histórico que vivimos. Este diálogo nacional que ha iniciado en torno al acuerdo de paz es fundamental. Veo con atención las manifestaciones en diferentes ciudades del país, las marchas por la paz, y sé que encontramos el mejor camino para construir una solución a esta guerra. 

¡No me rendiré!

Tras conocer los resultados del plebiscito, tengo una determinación incuestionable: ¡no me rendiré, buscaré la paz hasta el último minuto de mi mandato!


Me dirijo al país como presidente de todos los colombianos: tanto de los que votaron por el No como de los que votaron por el Sí. Yo los convoqué a que decidieran si respaldaban o no el acuerdo para la terminación del conflicto con las FARC, y la mayoría, así sea por un estrechísimo margen, ha dicho que No. Soy el primero en reconocer este resultado.

Como Presidente, conservo intactas mis facultades y mi obligación para mantener el orden público y para buscar y negociar la paz. Escucho a los que dijeron No y escucho a los que dijeron Sí. Todos, sin excepción, quieren la paz. Así lo han dicho expresamente. Mañana mismo convocaré a todas las fuerzas políticas para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir.

El Partido de la Historia

Este es “Partido de la Historia”. Se juega entre las selecciones de voleibol sentado de Colombia y Ruanda, en las que antiguos combatientes de los conflictos armados de ambas naciones se unieron en torno al deporte.


Ruanda en 1994 era un país derrotado y devastado por un genocidio de más de un millón de personas. Dieciocho años después, esa nación que vivió los estragos de la guerra, logró clasificar un equipo de voleibol sentado entre los mejores del mundo en los Juegos Olímpicos de Londres. Ese equipo estaba conformado por antiguos enemigos, pero ya no eran hutus y tutsis, eran ruandeses.

Hoy esa selección, símbolo de paz, viene a Colombia a enfrentar a un equipo también conformado por antiguos enemigos: soldados retirados, exguerrilleros y víctimas. Todos son sobrevivientes del conflicto y saben que cuando uno juega por la paz nadie pierde. 

La atleta de la sonrisa de oro

Caterine Ibargüen, campeona olímpica de salto triple, visita la Casa de Nariño.


Caterine, se lo digo como colombiano y como Presidente, su búsqueda por la excelencia, su entrega en la pista y ese optimismo en cada salto, ese es el mejor ejemplo que nos da a todos los colombianos.

Usted no es sólo la reina del salto triple en el planeta, es la reina de este país que vibra de orgullo cuando la ve competir. 

Barranquilla celebra la paz

Más de 20.000 personas se reunieron en el evento ‘Barranquilla celebra la paz’ en el área del Estadio Metropolitano.


Paz es aprender a perdonar, aprender a reconciliarlos, dejar el odio a un lado, dejar los rencores al otro y estrecharnos la mano, así pensemos diferente. Y en lugar de resolver las diferencias a tiros, se resuelven dialogando como cualquier país civilizado.

Y cuando Colombia logre eso, no la para nadie. Colombia es un país maravilloso, con gente maravillosa, cuyo único freno ha sido la violencia de la guerra. 

¡Cesó la horrible noche!

Por fin, tras 52 años, abrimos el capítulo de la esperanza para Colombia.


¡Oh gloria inmarcesible! ¡Oh júbilo inmortal! En surcos de dolores, el bien germina ya…. En surcos de dolores… ¡LA PAZ GERMINA YA! Desde cuando Rafael Núñez escribió estas palabras, a mediados del siglo XIX, nunca habían tenido tanto sentido como ahora. Hemos vivido, hemos sufrido, por 52 años, un conflicto armado entre hijos de una misma nación. Hoy –al firmar el acuerdo de terminación del conflicto con las Farc– decimos esperanzados: Ha sido un surco de dolores, de víctimas, de muertes, pero hemos logrado levantarnos sobre él para decir: ¡EL BIEN GERMINA YA! ¡LA PAZ GERMINA YA!  Abramos nuestros corazones al nuevo amanecer; al sol brillante y lleno de posibilidades que se asoma en el cielo de Colombia. ¡EL AMANECER DE LA PAZ!